lunes 20 de julio de 2009

Llevo la melodía de la lluvia


Los colores se pierden
detrás de mi ventana
de verdes inviernos.

Tejados empotrados
en mis ojos de ausencia
de tu no estar aquí
ni en ningún lado.

La noche se viste
de estrellas sin rumbo
sobre el cielo húmedo.

Soy una sirena
y ansío el verano
de una playa
en viaje hacia el sol.

Hoy no estás a mi lado,
no está tu sombra gris
ni el amanecer de tu tristeza.

La primera gota
cae sobre el tejado
y tu paso se pierde
detrás de mis pies.

Tu ser se diluye
hasta dejar su sombra
y renacer en la oscuridad.

Viviana F. Pelle

jueves 12 de marzo de 2009

Amor-Desamor


No importa mi nombre
Él no está
Ni importa esta noche
Él se fuga por semifusas
Rosadas o violetas
Embriaga su sábana
Falta de asfalto
Duele mi paso al pie
De su pie de camino
Avanza y no
Retrocede y cede
Sedoso mi cabello
Extraña su mano
Mi piel y mi vientre
Adicta a él divaga
Mi mente y pesa
Amor-desamor

Viviana F. Pelle(11/03/09)

miércoles 2 de abril de 2008

Prisión de soles muertos


Es silencio esta noche
de nubes rotas arrojadas al abismo.
¿A quién debo preguntarle mi ayer
si mi vida es todo hoy y está vacía?

Se despiden con adioses y con copas
se alegran o lloran y brindan las campanas
de los templos de antaños países habitados
por seres extraños. Escucho sus voces,
sus acentos en lenguas extrañas.

No entiendo este alejarme de todo,
yacer bajo la mesa de luces titilantes.
Mi almohada se seca de las lágrimas del sueño
mas allá de la noche cuando no duermo.
Madrugada de negro. Lejos el corazón palpita
el devenir de varios sueños rotos.

Esta noche no estoy para nadie. Suena un timbre
y me voy hacia la hoja en blanco y la invado.

Esta noche me dejó atrapada en mi inocencia de no ser.

A lo lejos palpita una voz que me insiste
que regrese de este otoño tan pleno de siglo veintiuno.
La soledad está muerta en la maceta en donde antes
había una flor roja de pasión.

Algún día voy a abandonar esta prisión de soles muertos.

Viviana F. Pelle Pintura de Edvard Munch (1863-1944)

jueves 11 de octubre de 2007

Pez


Poema publicado por Editorial Dunken en la antología titulada La gran apuesta

El me cuenta
su temor a ser
rechazado
por sus escamas
no sabe: de mis ojos
escapaba agua salada
cuando mis labios
daban paseos
por su piel.
No sabe
de mi fábula
hecha realidad
del mito de la sirena
el hipocampo.
Pero, el suelo y la tierra
nos sostienen
y un océano
con destino abismal
nos mantiene lejos.
Mi sed,
mi deseo
de tocar con mi boca
cada escama
quiere apartarlo
de su miedo
haciendo que regrese
en infinitos saltos
y aleteos...

Viviana F. Pelle

La que se mira


Poema publicado por Editorial Dunken en la antología titulada Los rostros de un poema


Ella mira su cara en el
espejo
pensando lo que la otra ella
le dijo a él
y no es ella, no es su cara
ni la que quiere.
Se enoja con ella
ensaya rostros falsos
se inventa
y no es ella, es la otra,
lo que la otra ella no le dijo a él.
Es ella misma con su cara llagada
que no le dijo
o le dijo con su imagen
algo a él.

jueves 6 de septiembre de 2007

Resuena tu voz desnuda


En el canto de mi memoria
Resuena tu voz desnuda
Tu ser no está aquí ahora
Vaga por esferas negras
Todo tu pasado es hoy
¿Mañana quién serás?

Son tantos los días
Sin la presencia de tu cuerpo
Extraño el hedor de las uvas
cuando empieza la primavera
sin soles verdaderos.

¿En qué lugar quedaron tus sueños?

Llora tu corazón doliente
Sigilosa me acerco a tu temblor naciente
Abrazo tu tristeza, abrigo la lágrima caída
del precipicio que vas creándote de a poco
Me pedís que no te deje ahora
pero a veces me despido
y al día siguiente llueve tu ser.

Y mi pecho de mujer desde sus entrañas
te provoca, te convoca
te abandona y te recibe.

Nuestro amor yace entre sábanas gastadas
de encuentros y despedidas.
Es el corazón el que no puede olvidar.

Viviana F. Pelle

Dos campanas


Cuando al unísono tañen dos campanas
dos corazones se reclaman
intentan ser vistos por el otro
cruzan sus miradas
obedecen a su instinto y a la piel
es así como se aman.
Si un día se alejan, lo hacen al mismo tiempo
y en sentido inverso
se desgasta el sonido de esas campanas
del comienzo
pierden su camino paralelo
y ninguno se lastima.
Pero cuando solo escuchas tu propia campana
y aún así el otro te obedece por soledad, por tedio
Cuando ese otro te abandona en el camino
aprende que has elegido solo tú
y debes saber al fin que es menos doloroso
saber escuchar bien y elegir el camino
del unísono tañer de dos campanas.

Viviana F. Pelle