sábado, 9 de julio de 2011

Mis manos tejen sueños


Porque cuando todo duerme tus ojos descansan al asar de la vida en la noche y tomäs tu copa de vaso de jugo, mojas tus manos en la sien. Cien veces debes contar hasta cien y así todo vuelve a ser igual como fue siempre y la soledad te cala la sangre que serpentea a tus espaldas. Un día dije basta pero no quería irme del todo y volví porque simplemente quería seguir permaneciendo en estos soles nacientes de vida que me tiene acurrucada como siempre viví, aunque tantas otras veces brotaron luces de mi ser que no me había abandonado aún y esta noche estoy desierta, sin las mieles de tu boca, sin las mieles de tus uvas.
Hay veces en las que pienso que todo ya se terminó y esas veces me siento que tengo dos siglos de vida, otras veces sueño con mis manos que tejen sueños, que tejen niños y ya no, la vida me dice que yo no y todo me es negado y pienso que eso es muy injusto.
Mis manos nacerán de manos que pintan soles y nubes de colores colgadas de estrellas multicolores y volverá a nacer el amor entre todos los amores, el amor que se desentraña desde las entrañas, el amor de la creación.

viernes, 13 de agosto de 2010

Bosque azul


Un día le llevó una canastita a la viejita del bosque azul sin soles. La canastita llevaba rosas fucsias con un centro amarillo. Rosas rococó, alegría del hogar faltaba, faltó, siempre.

Este cuerpo


Creo que con tanta ropa no podré, no podré liberarme de este cuerpo encerrado adentro de un paladar profundo como un Dios que no sabe nada de lo que otros secretean detrás de mis espaldas.

Esta habitación



Este calor insoportable en pleno invierno me va a hacer estallar esta vida de encierro en la habitación en la que ahora no debería estar aquí, ¿para qué? ¿Para que me estallen la vida?


Sé, se le durmieron los labios
Sé, se le durmieron los ojos
las penas, las habladurías
se le durmieron
Le durmieron
Le durmieron la vida.

Basta


Un día dijo basta de todo y todo fue como hasta entonces, nada de todo es nada si todo no concluye en nada. Sé, lo hicieron todo por ellos mismos, sé, le durmieron como a la bella durmiente entre despierta y dormida, supo.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Un día


Un día descubrí la máquina de escribir de mi papá y la maquiné, la maniquíse, me puse a teclear tecleando el arte de este combinar las letras e intentar entenderme, hacer algo de lo que hacía mi papá. Un día empecé a jugar con la máquina de escribir. Un día no estaba la máquina y empecé a rellenar mis cuadernos de letras de cosas al pasar, sin sentido y un día le dí sentido a varios sueños y escribí poesía.

Reloj número uno


Quiero que algún día suene el reloj para despertarme de este letargo de este no soñar o hacer soñando que no sueño

De la nada


Tanto tiempo pasó, pasé así, sentada, en la almohada de la silla. De la nada me sostiene un ángel muerto.


Sí, rompí mi muñeca y la arrojé a la basura. Mi madre me daría la pena de muerte.

Muñeca


Hubo un día que fue nunca que nunca había escrito nada, de algo, de todo nací, para esto, lo otro, aquí yace entre la nada mi muñeca rota por mis manos neutras que la asesinaron hace unos días.

Pies


Mis pies allá lejos quedaron afuera de un costado de mi lado de la almohada, de mis sábanas vacías de mí, de mi ser toda, yo. ¿Cuándo fue el día en el que abandoné mis sueños?

Reloj


Un reloj es algo muy personal. El tiempo es totalmente algo personal. Un reloj pulsera es algo mucho más personal. Que haya un reloj en una torre altísima en el centro londinense, eso, eso es algo de otro mundo. En retiro hay una copia del tiempo. Todos se van, vuelven, caminan como hormigas, van a trabajar como labriegos y tienen suerte y no tanto. Yo no sé que hago todavía aquí y sé que no todo es cuestión de suerte.

lunes, 20 de julio de 2009

Llevo la melodía de la lluvia


Los colores se pierden
detrás de mi ventana
de verdes inviernos.

Tejados empotrados
en mis ojos de ausencia
de tu no estar aquí
ni en ningún lado.

La noche se viste
de estrellas sin rumbo
sobre el cielo húmedo.

Soy una sirena
y ansío el verano
de una playa
en viaje hacia el sol.

Hoy no estás a mi lado,
no está tu sombra gris
ni el amanecer de tu tristeza.

La primera gota
cae sobre el tejado
y tu paso se pierde
detrás de mis pies.

Tu ser se diluye
hasta dejar su sombra
y renacer en la oscuridad.

Viviana F. Pelle

jueves, 12 de marzo de 2009

Amor-Desamor


No importa mi nombre
Él no está
Ni importa esta noche
Él se fuga por semifusas
Rosadas o violetas
Embriaga su sábana
Falta de asfalto
Duele mi paso al pie
De su pie de camino
Avanza y no
Retrocede y cede
Sedoso mi cabello
Extraña su mano
Mi piel y mi vientre
Adicta a él divaga
Mi mente y pesa
Amor-desamor

Viviana F. Pelle(11/03/09)

miércoles, 2 de abril de 2008

Prisión de soles muertos


Es silencio esta noche
de nubes rotas arrojadas al abismo.
¿A quién debo preguntarle mi ayer
si mi vida es todo hoy y está vacía?

Se despiden con adioses y con copas
se alegran o lloran y brindan las campanas
de los templos de antaños países habitados
por seres extraños. Escucho sus voces,
sus acentos en lenguas extrañas.

No entiendo este alejarme de todo,
yacer bajo la mesa de luces titilantes.
Mi almohada se seca de las lágrimas del sueño
mas allá de la noche cuando no duermo.
Madrugada de negro. Lejos el corazón palpita
el devenir de varios sueños rotos.

Esta noche no estoy para nadie. Suena un timbre
y me voy hacia la hoja en blanco y la invado.

Esta noche me dejó atrapada en mi inocencia de no ser.

A lo lejos palpita una voz que me insiste
que regrese de este otoño tan pleno de siglo veintiuno.
La soledad está muerta en la maceta en donde antes
había una flor roja de pasión.

Algún día voy a abandonar esta prisión de soles muertos.

Viviana F. Pelle Pintura de Edvard Munch (1863-1944)

jueves, 11 de octubre de 2007

Pez


Poema publicado por Editorial Dunken en la antología titulada La gran apuesta

El me cuenta
su temor a ser
rechazado
por sus escamas
no sabe: de mis ojos
escapaba agua salada
cuando mis labios
daban paseos
por su piel.
No sabe
de mi fábula
hecha realidad
del mito de la sirena
el hipocampo.
Pero, el suelo y la tierra
nos sostienen
y un océano
con destino abismal
nos mantiene lejos.
Mi sed,
mi deseo
de tocar con mi boca
cada escama
quiere apartarlo
de su miedo
haciendo que regrese
en infinitos saltos
y aleteos...

Viviana F. Pelle

La que se mira


Poema publicado por Editorial Dunken en la antología titulada Los rostros de un poema


Ella mira su cara en el
espejo
pensando lo que la otra ella
le dijo a él
y no es ella, no es su cara
ni la que quiere.
Se enoja con ella
ensaya rostros falsos
se inventa
y no es ella, es la otra,
lo que la otra ella no le dijo a él.
Es ella misma con su cara llagada
que no le dijo
o le dijo con su imagen
algo a él.

jueves, 6 de septiembre de 2007

Resuena tu voz desnuda


En el canto de mi memoria
Resuena tu voz desnuda
Tu ser no está aquí ahora
Vaga por esferas negras
Todo tu pasado es hoy
¿Mañana quién serás?

Son tantos los días
Sin la presencia de tu cuerpo
Extraño el hedor de las uvas
cuando empieza la primavera
sin soles verdaderos.

¿En qué lugar quedaron tus sueños?

Llora tu corazón doliente
Sigilosa me acerco a tu temblor naciente
Abrazo tu tristeza, abrigo la lágrima caída
del precipicio que vas creándote de a poco
Me pedís que no te deje ahora
pero a veces me despido
y al día siguiente llueve tu ser.

Y mi pecho de mujer desde sus entrañas
te provoca, te convoca
te abandona y te recibe.

Nuestro amor yace entre sábanas gastadas
de encuentros y despedidas.
Es el corazón el que no puede olvidar.

Viviana F. Pelle